Victoria Sarchi

Siesta y Febrero

Yo miro por la ventana sin saber bien qué mirar y la escucho quejarse de que ya está cansada, harta de que siempre pasen la misma película. ¿Cómo se llama? Dice y de repente eleva su voz ¡El diablo viste a la moda, otra vez, todo el día, pero qué cosa, che!  Ella me mira acostada desde el sillón, el cable ya no es lo que era antes con esto de Netflix, me contesta. Me hace reír, cuando la gente habla muy segura de algo me da gracia. Vuelvo a mirar por la ventana pero sigo sin saber qué mirar, hay un edificio en construcción enfrente, patios y jardines de casas, algunas con piletas, todo se ve lejano desde el piso doce, menos el cielo.

Seguir leyendo
Standard
Invitadx

Osaka

Por Analía Malvido

Te sigo hasta el fin del mundo, te dije. Juntos hasta la eternidad, me dijiste. 

Tu trabajo nos trajo a Osaka. Es domingo y caminamos por el Keitakuen garden. Hay un lago con puentecito. Hay sol y me abrazás casi sin tocarme como si no quisieras lastimarme. Pienso eso y lo borro asustada de mi cabeza, qué pavadas estoy pensando. Caminamos y no hablamos porque no hace falta. Estamos un poco aturdidos con tanto cambio de vida y tanta mezcla de lenguas. Medio tonta, pienso que tendría que inventar un idioma pero no me tengo fe. No me parece que vaya a ser elocuente como el cerezo, como el puentecito y los peces. Qué poco nos hace falta, pienso, y respiro.

Seguir leyendo
Standard
Marcela Arza

Hakuna Matata

No hay palabras hoy.  

Quisiera ser canción, nomás. 

Un relato es un ordenamiento y acá no hay. No esperen. 

No se puede cambiar el pasado. Las flechitas del reloj sólo avanzan. Crueles. Despiadadas. Dictadoras de sentencia. ¡Que alguien las detenga por favor! ¡Que alguien les saque ese poder! 

Seguir leyendo
Standard
Marcela Inda

Mañana helada

Mañana helada. Helada en serio. Blanco el pasto. Blancos los rincones de la vereda. Entró y puso la estufa al máximo. Fue derecho a la cocina del fondo a calentar el agua, mientras calculaba cuánto tardaría en templarse el ambiente que era ahora más grande que nunca. Volvió al local, y empezó a sacarse capitas: la campera, los guantes… La chalina no, todavía no. 

Seguir leyendo
Standard
Victoria Sarchi

La corteza

Su mano agarra con tanta fuerza el tronco del árbol que hace que este pierda poco a poco la corteza. Está en cuclillas, las puntas de los dedos de los pies se mantienen estoicas haciendo equilibrio. En la rama de abajo, Mary, su hermana menor sacude la cabeza y el flequillo largo que le tapa los ojos se mueve veloz hacia un lado y el otro. Shhh, quedate quieta, le dice apenas moviendo los labios. Está atardeciendo, el sol cae lento en el horizonte, se escucha el graznido de los cuervos que también, como las niñas, vuelan ávidos en busca de refugio.

Seguir leyendo
Standard
Invitadx

She

Por Magui Funes

Cuando la vi por primera vez, me pasó desapercibida. Me pareció que podría ser cualquiera de las que atienden en los supermercados chinos de los barrios del conurbano.  No imaginaba lo que podrían hacer sus manos, esos dedos que no cuentan plata ni pasan comestibles por la caja registradora. 

Seguir leyendo
Standard
Marcela Arza

Los sapos, las ranas y Dios

Tenía doce años. Habíamos ido de campamento, con el grupo de la iglesia del Santísimo Redentor a Córdoba, al camping “Sol brilla”. Nos levantábamos temprano, desayunábamos, jugábamos al quemado y a la búsqueda del tesoro con pistas. Las pistas eran salmos adivinanzas. Lo jugamos dos veces. La primera vez, el tesoro fue una metáfora con ramas que me acuerdo que nadie entendió. Y la segunda, el tesoro fue un bizcochuelo con dulce de leche. Tenía doce años. Recién los había cumplido.  

Seguir leyendo
Standard
Marcela Inda

Gaumont KM 0

La invitó al cine. Quedaron en la esquina de Callao y Rivadavia. Ella pensó que irían caminando hasta Corrientes, a alguno de los cines de la avenida, y había mirado el horario en que pasaban “Frida”. Hacía unas semanas que estaba en cartel y tenía muchas ganas de verla. Quizás por eso le dijo que sí, vamos al cine, dale, de una. No se moría de ganas de salir con él. Pero sí de ver la peli.

Seguir leyendo
Standard
Victoria Sarchi

Teoría Retrovisor

Hice una cuenta dañina. De esas que te hacen sentir que ya hace un rato largo que permanecés en el mismo estado, en el mismo sitio, en la misma situación. De esas cuentas un poco malignas que llevan a conclusiones que aseveran que todo a tu alrededor mutó, evolucionó, vivió una metamorfosis y vos no. Vos seguís igual. Estancada. Enraizada. Inalterable. Por un rato me la creo, me comparo, me castigo, me hecho culpas, voy y vengo en pensamientos estériles que hacen que me hunda más y más en mi idea de estatismo.

Seguir leyendo
Standard
Invitadx

Vacas muertas

Por Mariano Sánchez

—¿Alguien quiere un poquito más de carne? —pregunta mi tío.

El brazo en alto apunta para la mesa con el tenedor ensartado en un pedazo de vacío. El jugo chorrea en el pasto. Nadie responde. O al menos nadie abre la boca para hacerlo. Mi vieja niega con la cabeza, mi tía pone cara de ¿cómo podés seguir comiendo, Fabián? Y mi viejo parece estar largando un sí en cámara lenta, pero no es más que su típico cabeceo de sobremesa.  

Seguir leyendo
Standard