Marcela Arza

Lo cotidiano

Y acá me veo en la cámara del zoom, diciendo enérgicamente: fracasar es tener éxito, estamos para fracasar. La vergüenza no existe. Y tanto énfasis y tanta mano explicando todo. Y les veo las caras, cómo me miran y se preguntan, ahí, en su adentro.

¿Que pensaran? Pienso, mientras sigo y sigo diciendo, que la meta es el fracaso. Y los veo mirarme, los de la pantalla que puedo ver. Intento con el mouse pasar a la siguiente. ¿Cuántos alumnos son? 55. ¿Estarán todos viéndome? ¿Por qué siempre veo a los mismos?

Una chica me pregunta algo. Marina Arruega. Profe. No soy profe, pienso. Yo digo que sí para salir de la situación, me dice. Me detengo a pensar y dejo de escucharla. Dice, que dice que sí, para salir de la situación. La entiendo. Yo digo que si a todo. Es un problema. Habla un chico. Jorge Quiroga. Disiento, empieza diciendo. Me detengo en esa palabra. Pienso que puedo meterla en algún cuento. Pero que no es mía. Me pregunto si puedo usar palabras que no son mías. Se arma debate. Él dice que, que dice, que no entiende y ella dice que dice que sí, para salir de la situación. Me veo en la pantalla. Cambio de galería a hablante. Empiezo a hablar y me veo. Muevo las manos. Sonrío todo el tiempo. Esa forma de decir que sí, todo el tiempo. Me veo. Lo veo. Ahí lo veo. No quiero verme más. Cambio a galería. Los veo a todos. ¿Cuantos hay? 55. Siguen. Que estresante que el número baje. Es una era de espectadores que crecen, que sino, sos pasado. Lo veo. Ya lo vi en realidad. Me molesta ponerme tan obsesiva. Me obsesiono con cosas por semanas, después me olvido y aparecen nuevas obsesiones. La semana pasada fui a la dentista. Me limpió los dientes. Me felicitó por lo bien que tenía la boca. Y hace tres meses fui a la periodoncista y también. “Qué bien que no tenes caries.” “Qué linda sonrisa.” Todo bien, hasta que se habla de eso. Que no hay nada que hacer. No hay forma. Me lavo cuatro veces al día. Están blancos, menos ese pedacito. Y se nota, porque queda una sombrita extraña que depende la luz como le dé, pareciera que falta esa parte o que esa parte no fue cepillada. Es marroncito. No hay chance que todos los dientes se pongan así. Es la parte que me falta. Como que a veces lo veo y veo lo que falta. Como el síndrome de quien pierde un brazo y después siente que lo tiene.

Sonrío y propongo otro ejercicio. Estoy enérgica. Tengo el cuerpo listo para salir corriendo. Quiero fumar un cigarrillo. Siguen los 55. Me distraje. Me fui. ¡El diente!

Les digo con énfasis que son los mejores, que se la creen, que encuentren su punto individual para brillar. Les digo: siempre terraza nunca sótano. Me escucho, me miro, los veo. Pienso en mi diente y en por qué no lo uso como es. Con su rotura. Por qué le agrego una pasta que se hace de color marrón y que no hay nada que hacer. Y que ningún dentista, tampoco, quiere sacarlo. Porque esa es otra opción. Sacarlo y poner otro. Algo nuevo. Y me veo, “enseñándoles”, alentándolos al amor propio, a que somos los mejores, y a usar la vergüenza a favor. ¿Y por qué me da vergüenza mi diente roto? Lo roto en mí. Mi anécdota eterna.

Tenía 7 años. Estábamos en la cocina con mi hermana, sentadas en el piso, en forma de indio. Las piernitas cruzadas y ella me hacia reír. De niñas me hacía reí. Y me reí tanto esa vez, que no maneja la energía y me la di contra el piso. Mi mamá, que estaba cocinando, se arrojó encima mío con una cara de pánico y me levantó y me puso bajo el agua de la canilla. Tenía toda la boca sangrando. De chica siempre sangraba o me comía cualquier cosa. Bichos bolitas, pared, arena, las tintas de la birome, pastillas que encontraba.

Gracias profe, dicen. Sonríen todos. 53. Dos, se fueron antes.

Termina la clase y me prendo un porro. Tengo que escribir. Algo que no sea de vos. Por favor. Arrancarte de raíz y a otra cosa. Hacerme cargo de mi rotura.

Te extraño todos los días.


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2 Comentarios sobre “Lo cotidiano

  1. Fermín dice:

    Conmovedor relato, todas las inseguridades, los miedos, las heridas… y el Zoom empantallándonos la vida…

  2. Somos tan aburridos como lo cotidiano de todos los días,de una manera frustrados por no buscar la magia de la innovación,vital para el día a día.??✊

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