Victoria Sarchi

¡Shhh!

Ya es mucha ausencia de ruido, por mucho tiempo, por muchos ratos, por muchas horas, minutos, segundos. Ruido quiero, puro ruido, del más básico, sencillo y berreta. Si hasta una chapita de botella cayendo sería suficiente. Algo que inunde, algo que llene, algo que suene luminoso, porque el silencio oscurece, es como un ciego reciente. Y soy un ciego que busca desesperadamente, con las manos temblorosas, el interruptor que enciende la bombita de luz en medio de la oscuridad total pero no la encuentra. No se lo ve al silencio con los ojos, como tampoco se lo puede ver al viento pero igual nos toca, nos roza, nos despeina.

Como un ente invisible que golpea en los sentidos más primarios para poner en funcionamiento los sentidos escondidos, los que ocultamos, los que no queremos mostrar, los que guardamos, esos sentidos que queremos callar para no perder el control, para no perder la forma, para no mostrar el adentro, las profundidades, los huecos y pasillos, para no mostrar los agujeros que perforaron dolores que llegaron lejos.

Es ya la hora de ensordecer, de hacer sangrar los tímpanos que de tanto desuso se enraízan con la lengua y también se van al centro, hasta lo más interno de la piel, de las capas, de los poros. Ahí donde la piel deja de ser piel para volverse carne, gruesa, roja y caliente. Justo ahí, donde ya no hay diferencia, ahí donde dejamos eso que nos vuelve humanos para advertir y darle paso a eso animal. Que el ruido circule de la mano con la sangre haciendo rugir las venas, el ruido de la palabra, de una palabra, de una letra, de un conjunto de sonidos o de uno, de un sonido. Un sacudón sonoro, porque el silencio te sacude pero no te agita, al contrario, sosega, calma, te duerme. 

Y estoy en un sueño impoluto e insonoro. Todo es mudo hace mucho tiempo. Tomo bocanadas de aire que no suenan y está todo desolado, el adentro y el afuera, vacíos de melodía.

Creo que una chapita de botella cayendo, retumbando en algún piso sería suficiente para emocionarme, ojalá despierte pronto, y en el minuto en que lo haga, en ese mismísimo instante, pienso matar el silencio a palabras.


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3 Comentarios sobre “¡Shhh!

  1. Ale dice:

    Impecable como siempre, bellas palabras que brotan de un silencio que no existe en Vos. Porque tu corazón rompe ese mutismo y grita
    con un sonido ensordecedor.

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